La revolución digital es casi tan perjudicial para el negocio tradicional de los medios de comunicación como lo fue la electricidad para el negocio de velas. Para la prensa, prescinde del papel, de rotativas y de distribución.
Como se trata de la mayor parte de los costos para periódicos y revistas, deberìa ser bienvenida.
El problema es doble: no está claro que los lectores quieran suscribirse en línea a la información que creen que pueden obtener de forma gratuita.
Como los lectores pasan mucho menos tiempo leyendo la publicación en línea igual que lo hacen en la versión impresa, los anunciantes pagan una décima parte de la publicidad en línea respecto de lo hacen en un periódico.
Y puesto que la mayoría de las publicaciones no abandonarán a los lectores que insisten en la edición impresa, los costos siguen siendo elevados. Hasta la fecha, el ahorro de ir en línea no se compensa con los ingresos en línea.
Este jueves 2 de junio participé de la charla "Qué Periodismo...Para Que Ciudadanía", en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Luis, en compañía de Mario Otero (periodista Radio Universidad de San Luis) y Eduardo Latino (Agrup. Educ. Popular y Comunicación. Mendoza).
Una extraordinaria convocatoria en el microcine de la UNSL, que fue tuiteada por varios alumnos, con los que quedé en contacto. Gracias @ecosenza@exilumus@Elina_GM@FlorTorres_jb por el contacto posterior.
Aquí, un apunte de la charla y la presentación.
Redes sociales, ciudadanía y “revoluciones” virtuales
Corría 1995. El pensador francés Alan Minc ponía en circulación un libro que, al menos en su traducción al español, tenía un título muy atractivo: La borrachera democrática. El nuevo poder de la opinión pública.
Las sociedades desarrolladas, decía Minc, se habían basado sobre lo que llamó una “santa trinidad”, formada por la democracia representativa, el Estado-providencia y la clase media.
Sin embargo, los cambios sociales que se habían producido en Europa modificaron la composición de esa “santa trinidad”, que pasó a estar integrada por los jueces, los medios de comunicación y la clase media.
Por entonces, los medios estaban en condiciones de moldear a una opinión pública e influir de manera determinante sobre ella.
Era impensable una revolución sin la participación de los medios como propagadores de ideologías y acciones.
Eso explica, desde siempre, la decisión del poder de turno de lograr un entramado de medios que les respondan para contrarrestar la acción ideológica que tendía a quitarle al poder su condición de ordenador social.
Todo bien, hasta que, allá por 1996, hizo su irrupción en escena la más poderosa herramienta comunicacional de la era moderna: Internet.
La popularización de la red de redes tuvo un crecimiento fenomenal, a punto tal que nadie apuesta a creer que alguna vez logre el punto de madurez, como ocurrió con la industria tradicional de medios, conformada por diarios, radios y canales de televisión.
El mensaje dejó de ir de uno a muchos y pasó de muchos a muchos.
Desde entonces, el control de ese mensaje se tornó poco menos que imposible, salvo que –como en China y pronto en Irán- se apliquen rígidas censuras sobre Internet.
Con todo, el acceso a los medios se vio favorecido, pero no fue suficiente para que éstos mantuvieran su centralidad en el ecosistema informativo.
Muy rápidamente, la sociedad se empoderó de las herramientas y comenzó a darse a sí misma nuevas, rápidas y eficientes formas de comunicación.
Y aquí vamos a punto: una herramienta fundamental son hoy las redes sociales.
• Información al instante.
• Generada por los propios usuarios.
• Contacto directo con las fuentes.
Esta es la nueva “santa trinidad” que está afectando con mucha severidad a la industria de los medios de comunicación.
Sólo basta repasar las pérdidas de audiencia que están sufriendo para comprender la profundidad del fenómeno.
Cito al español Arcadi Espada:
Hay un cambio radical en el paisaje informativo donde la fuente puede contactar sin mediación con los ciudadanos.
Es evidente, y esto tiene formidables consecuencias, que el periodismo ya no gestiona en solitario el debate sobre el conflicto social
Claramente, los periodistas están dejando el centro de la escena como constructores de noticias.
Porque perdieron la credibilidad o porque actuaron de una manera que generó reacciones adversas de la sociedad.
Frente a esta realidad, la gente, la comunidad, se comunica entre sí y con sus fuentes de manera directa, sin intermediarios.
Ahora bien, ¿pueden las redes sociales lograr un entramado de relaciones sólidas en la comunidad, que sean capaces de moldear una nueva política por fuera de los viejos, tradicionales y desgastados esquema de poder?
Estamos hoy en el medio de un interesantísimo debate sobre si Facebook o Twitter son herramientas imprescindibles para “hacer la revolución”.
Egipto, Túnez, Libia y, en estos últimos días, España nos revelan, sí, la capacidad de estas redes para organizar movimientos de resistencia al poder.
Lo de Túnez, decía hace poco el periodista Manuel Castells en el diario barcelonés La Vanguardia, “no fue una revolución por internet. Pero sin internet esta revolución concreta no se hubiera producido”.
En efecto, por internet llegaron las imágenes e informaciones de Túnez.
Y las redes sociales fueron la plataforma de movilización, de coordinación, de solidaridad y de popularización del objetivo de acabar con Hosni Mubarak en Egipto.
Los acampantes en las plazas de España se convocaron también vía redes sociales.
Y, sin embargo, la protesta que tendía a dejar vacías de contenido las elecciones del domingo 22 terminó con un castigo al Gobierno socialista.
El “que se vayan todos”, como ocurrió en la Argentina en 2001, terminó beneficiando al conservadurismo, que ganó las elecciones.
Pero volvamos sobre la capacidad de las redes sociales de generar ciudadanía.
Está claro que la comunicación favorece la movilización.
En la Argentina podríamos pasar de las cacerolas de 2001 a Twitter o Facebook.
Sin embargo, se encienden luces de alerta: un estudioso como Malcom Gladwell publicó en The New Yorker un artículo titulado “Pequeños cambios. Por qué la revolución no será tuiteada”.
Gladwell considera que Twitter o Facebook, o cualquier dispositivo de social media que aparezca, se constituya en el motor de alguna revolución.
¿Por qué? Básicamente porque las redes sociales implican lazos débiles entre los involucrados y porque no incluyen actividades de alto riesgo.
Clay Shirky, otro profesor universitario de Nuevos Medios, que fue aludido por Gladwell en su artículo, tiene una visión distinta:
Aunque los medios sociales tal vez no lleven sin escalas a la revolución, sí ayudan a conseguir los cambios profundos.
Porque permiten –dice Shirky- coordinar las acciones con “un mayor acceso a la información, más oportunidades de participar en el discurso público y una mayor capacidad para emprender una acción colectiva”.
Esto es, en otras palabras, “la posibilidad cierta de construir ciudadanía”.
Vuelvo sobre Manuel Castells, cuyo seguimiento recomiendo, para cerrar:
“El control de la comunicación siempre ha sido una forma de poder. Por ello, la política es mediática. Lo que no existe en los medios, no llega a los ciudadanos”.
Reviso un post de Buzzmachine, sl siempre interesante blog de Jeff Jarvis, sobre una charla que, anticipa, preparó sobre las reglas empresariales de los medios y en la que ofrece claves sobre los modelos de negocio y las oportunidades y reformas necesarias para que el periodismo salga adelante.
Me llama la atención, al final del artículo, una frase que no desarrolla (al menos por ahora): We have not begun to explore new definitions of news (No hemos comenzado a esplorar nuevas definiciones de noticias).
En verdad, creo que esta es el punto central para que los periodistas puedan mantenerse dentro del nuevo ecosistema informativo, ya sin la centralidad de otras épocas en la que ocupaban el centro y, ahora, sólo como un miembro más de una audiencia que se "auto-informa" con eficiencia y hasta calidad.
Siento que los periodistas seguimos perdidos en medio de la jungla, sin rumbo. La búsqueda de las herramientas adecuadas concita la atención de la mayor parte de nuestro tiempo.
Hemos olvidado, en esta confusión, que la capacidad de generar contenidos de profundidad es fundamental para mantener el interés social. Luego, el formato en que los ofrezcamos nos posibilitará llegar a distintos tipos de audiencias. Pero ese es apenas el camino que escojamos, no el punto de llegada.
¿Alguien se ha dado a la tarea, como dice Jarvis, de reelaborar el concepto de noticia? De mi parte, no lo sé, pero mucho temo que no.
Sólo tengo en claro que no es esa una discusión fundamental que nos estemos dado.
En las escuelas de periodismo, seguimos utilizando definiciones de noticia que, por tradicionales, han devenido vetustas; es decir, fuera de tiempo.
"Noticia es lo que los periodistas creen que interesa a los lectores. Por tanto, noticia es lo que interesa a los periodistas".
"Noticia es todo lo que el lector necesita saber".
"Las noticias son la narración de los últimos acontecimientos que interesan al mayor número de lectores sin conexión con esos hechos".
"Noticia es lo que interesa a mi público".
"Noticia es todo acontecimiento actual, interesante y comunicable".
De sólo revisarlas en el contexto de una sociedad hipercomunicada, se caen a poco de analizarlas.
Veamos:
No hace falta "creer" que le interesa a los lectores. Con sólo convivir con ellos en las redes sociales, esto puede observarse claramente.
Lo que el lector necesita saber lo busca, hoy más que nunca, entre sus pares. La credibilidad es un atributo central en las relaciones entre los propios miembros de la audencia, antes que un valor excluyente de los medios.
La narración de los hechos noticiosos hoy se vive con intensidad en las redes sociales. Si como periodista no ofrecemos profundidad, estaremos apenas si compitiendo con el resto de los usuarios; para peor, siempre lejos de donde ocurren los hechos e intentando vanamente competir con decenas de miles de especialistas diseminados en Internet.
Lo "actual, interesante y comunicable" está hoy en la esencia de las redes sociales. Twitter es el mejor ejemplo de ello.
Tiene razón Jarvis: no nos hemos ocupado de "la redefinición del concepto de noticia". A punto tal es así que Google, nuestra biblioteca universal, nos devuelve apenas 31 resultados y utilizamos ese término de búsqueda.
Hasta que encontremos esa nueva definición, me quedo con otra frase de Jarvis:
Los periodistas deberían de hacer tan sólo aquello que aporta más valor. Y eso no incluye decirle al público lo que ya sabe. No se trata de masajear el ego, ni de producir. Hablamos de informar, investigar, seleccionar, explicar, organizar, enseñar... Haz lo que sepas hacer mejor y enlaza hacia lo demás.
Cinco pensadores y hacedores -Jeff Jarvis, Alan Rusbridger, Rosental Alves, Jim Vandehei y Ariana Huffington- hablan del futuro del periodismo, en una serie de videos imperdibles de El País. Pasen y vean.
El sábado tuve la suerte de participar en el Barcamp, que se realizó en la UES21. Para mi poca experiencia, ser el primero en abrir el fuego fue un desafío e-nor-me. Acá les dejo los apuntes de la charla por si a alguien le interesa. De hecho, algunos conceptos no son novedosos y los pudieron leer antes en este blog. Gracias a todos los que estuvieron twitteando. Fue una buenísima experiencia.
De cómo la audiencia nos puso en la nube. Y cómo sobrevivir en la nueva era de los medios
Cada vez que doy una charla o una clase, en particular si se trata de gente joven, suelo hacer una encuesta.
Como veo muchos jóvenes, creo que es oportuno repetirla acá:
Que levanten la mano los que sepan qué es Lexikon 80.
Bien, contemos un poco... Ahora, que levanten la mano los que sepan qué es Centrino Duo.
Bien gracias…
Otra pregunta más ya que estamos: ¿Cuántos de ustedes utilizaron alguna vez un télex? ¿Cuántos de ustedes se comunican a través del correo electrónico?
Las respuestas a ambas preguntas unen dos puntos cercanos en una línea de tiempo y que, sin embargo, constituyen un salto fuertísimo en la profesión periodística.
Esos dos extremos contienen también, aunque no lo percibamos a simple vista, el más poderoso cambio en la sociedad, en tanto audiencia de los medios y de los periodistas.
Formo parte de la generación a la que, por fortuna o desgracia, le toca vivir una etapa de transición desde un pasado tranquilo a un futuro con incertidumbre.
En este salto a lo desconocido, los periodistas sólo tenemos dos opciones: Nos quedamos en el pasado a ver cómo mueren aquellos medios que conocimos. O asumimos el riesgo y nos avanzamos para tratar de descubrir cómo nos mantenemos vivos dentro de una constelación comunicativa en la que dejamos de ser el centro de la galaxia.
Miremos un poco dónde estamos parados para ver hacia dónde podemos ir.
Pues bien, nos encontramos en un momento en que los medios pierden audiencia y los periodistas parecemos incapaces de revertir esa situación. Lo más simple es echarle la culpa a Internet.
Sí, a Internet.
Porque culpa de esas tres doble V la gente encuentra una sobreabundancia de modos de informarse y hasta genera los suyos propios, con prescindencia del periodismo.
Pero es una respuesta simplista, demasiado simplista.
¿Por qué la gente cambió los modos de informarse?
Digámoslo con todas las letras sin ponernos colorados: Porque los medios, construidos cada día por los periodistas, no satisfacen sus demandas, sus intereses, sus expectativas.
Si nuestras audiencias tradicionales van desapareciendo paulatinamente por razones biológicas, las nuevas generaciones no nos tienen en su radar informativo.
Antes bien, han elegido otros modos de comunicarse que prescinden de los medios tradicionales.
Para estas generaciones jóvenes, un diario ya no es seña de identidad como lo fue para nuestros padres o lo es para muchos de nosotros. Definitivamente, un diario no significa nada para ellos. Su lugar vital está en las redes sociales.
¿Qué hicimos los periodistas frente a esa realidad que, en muchos casos, no advertíamos?
Poco y nada. O lo contrario de lo que debíamos hacer:
1. Estuvimos alejados de la capacitación continua.
Los que ocupábamos un escritorio en las redacciones, consideramos que eran suficientes la experiencia que nos acompañaba y eventualmente los conocimientos adquiridos en las escuelas de periodismo. Y para siempre.
La tecnología era, más bien, una carga pesada para aquellos que habían sido llamados a reinar en el mundo de las ideas y los pensamientos, y a marcar los rumbos de la sociedad.
2. Estuvimos alejados de la sociedad.
Dejamos las calles para encerrarnos en la comodidad de las redacciones. Pero también preferimos los despachos oficiales a los barrios; las asambleas del poder a las reuniones de vecinos. Definitivamente, le perdimos el pulso a la gente.
3. Estuvimos alejados de la profundidad.
Optamos por ofrecer un tratamiento generalista de la información, sin profundidad y con bastante poco contexto. Fuimos, con perdón del neologismo, “todólogos”, sin advertir que en los distintos nichos de la audiencia convivían lectores con niveles de conocimiento demasiado superiores a los que contábamos.
4. Estuvimos alejados del negocio.
No comprendimos que éramos contribuyentes a un modelo de negocios. No es que pretendamos postular que se debe hacer negocios con el periodismo, una de las más negras manchas de esta profesión. Si no, entender que el éxito de los medios, lo que los hace poderosos, es su independencia económica.
Pero no, muchas veces preferimos abrir brechas entre las redacciones y el resto de la compañía. No fuera que nos contaminasen. ¡Vaya error!
5. Y estuvimos alejados de un nuevo periodismo.
Porque hemos sido, también, incapaces de romper la inercia que nos imponían los paradigmas del viejo periodismo.
E incapaces de comprender que hay conceptos que forman parte inescindible de la profesión, pero otros que van mudando conforme se modifican los hábitos de consumo noticioso de la sociedad.
Me podrán decir, con razón: Está bien, pero cómo salir de la encerrona. Primera cuestión que me parece fundamental: reconocer que es inadmisible ser casi analfabetos digitales en un mundo en que sus habitantes se mueven cada vez más en entornos virtuales.
La audiencia ya no está sólo los formatos tradicionales de los medios.
¿Por qué nos va a esperar a nosotros si cuenta con miles de posibilidades de mantenerse informada? Debemos estar donde está esa audiencia, no importa el soporte.
Bajo el concepto de las redes sociales, tenemos que insertarnos en el medio de esos grupos humanos para ser nosotros los gestores de la información que circula.
Y ofrecerles los servicios que esa gente necesita; es decir, convertirnos en paso ineludible, pero hacerlos sentir a ellos parte de la construcción de este nuevo modo de hacer periodismo desde nuestra propia plataforma.
Para eso es fundamental conocer todas las herramientas posibles y aplicarlas.
Twitter, Facebook, Orkut, etc, etc, etc.
Habrá, pues, gente que nos siga, pero bajo una condición fundamental: Ser creíbles, ser rigurosos, ser atinados.
O sea, nada que no forme parte de los paradigmas tradicionales del periodismo.
Pero hay un segundo aspecto, atado a estos últimos conceptos, que es fundamental y se llama, sencillamente, calidad.
Si alguien cree que hoy el periodismo ofrece información de calidad, que lo diga.
No voy a enojarme, pero no estoy de acuerdo.
Al contrario, estoy seguro de que la mayoría tiene una visión absoluta y razonablemente crítica del periodismo, tal como se ejerce hoy.
Un manejo de fuentes con mucha liviandad (o complicidad), falta de equilibrio en el tratamiento noticioso, la pérdida de la perspectiva que debe contener cualquier información, desconocimiento de temáticas que las audiencias conocen mejor que nosotros.
En definitiva, un cóctel maldito que nos emborrachó y nos mantiene con resaca.
Revisen ustedes las supuestas últimas tendencias del periodismo y verán que hay dos postulados básicos: Convergencia y transparencia.
Convergencia presupone una cuestión estructural.
Es decir, unir dos estructuras separadas.
El problema es que cuando una de las patas tiene un mayor peso específico, en el caso de los medios las redacciones tradicionales, es obvio que éstas tenderán a absorber a la de menor peso.
Y las redacciones digitales han sido, siempre, los benjamines de los medios, a los que se les achacan vivir de lo que aporta el formato madre.
Aún no se entiende del todo que lo que se necesita es un profundo cambio cultural. Y del modelo de negocios, claro.
Este cambio cultural es el que deben enfrentar los periodistas para no morir bajo el tsunami de una audiencia a la que no comprenden. Ojo con comprar a paquete cerrado a los gurúes de la convergencia que sólo apelan a cuestiones mobiliarias (cambiar escritorios de lugar) y de herramientas.
Hace falta mucho más para que un periodista pueda sobrevivir, recobrando la credibilidad.
Además, escuchamos hablar de la necesidad de transparencia.
Pero si es obvio: hoy más que nunca, el ejercicio periodístico debe ser transparente.
La condición es dejar de ser cómplices de fuentes interesadas, capaces de comprar el alma del diablo.
Definitivamente, los periodistas somos responsables de haber convertido a las salas de redacción en cenáculos donde se dirimían cuestiones de poder. Estemos donde estemos, con la Olivetti o con lo mejor que ofrece el mercado tecnológico, ocupémonos de estar donde está la audiencia.
Gracias a todos los que twittearon, y en especial a @florlewis; @fpiccato; @bachitux; @ jmlucero por su colaboración.
Esto se twitteo
p0nja @andrespiazza@nach_in @jperotti @jmlucero felicitaciones, muy buenas charlas y todo. Gracias por todo, Andrés. La pasé 11 puntos.
andrespiazza @Danuip yo reconocí a @bachituxen la cola para comer en Mega Doner, pero conté con la ayuda de @jperottia en su charla #barcampcba
vanegazze Excelentes charlas de @jperotti y @rodrigogalindez #barcampcba
bachitux Una de las frases del #barcampcba: @jperotti "Hay todofilos en todos lados..."
bachitux Por si no sabian, me he recibido en el #barcampcba de videologo oficial de las charlas de @jperotti... A proposito, muy buena! #mostro!
bachitux @hernanpousando EDGE (En Dedos Gano Enters) con su BB antes de la charla de @jperotti #barcampcba
olivabianco En el #barcampCba; la charla de @jperotti fue muy buena, valió lo de "madrugar".
fpiccato #barcampcba @jperotti: Al periodismo lo hicimos opaco los periodistas, nunca debió dejar de existir la transparencia
fpiccato @jperotti en #barcampcba: Ojo con comprar a libro cerrado lo que venden los gurúes de la convergencia: con cambiar escritorios no alcanza
panchorgl RT @p0nja: Escuchando a @jperotti de La Voz #barcampcba http://tweetph...// escuchado por que sabe mucho!!
elfederiko Muy bien @jperotti en la primer charla del #barCampCba
YoForrest "Los periodistas somos Todologos" @jperotti dixit #BarCampCba
elfederiko Muchas preg. para @jperotti, yo hubiera preguntado por q salió tan mal la implementación del nuevo sitio pero no tiene que ver con la charla
jmlucero La transparencia es el nexo de #credibilidad entre el #periodista y la #audiencia. @jperotti analiza el nuevo rol de los comunicadores.
gcasado29 La primer charla fue interesante... Por fin puedo dejar de meter en la misma bolsa a todos los periodistas @jperotti #barcampcba
rodriviola RT @maxipe: "La única salvación es recuperar la calidad" @jperotti #barcampcba
maxipe "La única salvación es recuperar la calidad" @jperotti #barcampcba
jmlucero @jperotti, redefiniendo la #transparenciaen el periodismo. #BarcampCba
maxipe "Al periodismo lo hicimos opaco nosotros y ahora venimos a decubrir la transparencia" @jperotti #barcampcba
lisa_simpsonlklisa_simpsonlk RT @jmlucero: La opinión pública murió, lo que hay hoy son audiencias @jperotti en #BarcampCba, apunte de @becube
maxipe "Hace falta un fuerte cambio cultural que requiere mucho más que sólo el uso de la herramienta" @jperotti #barcampcba
elfederiko @YoForrest nosotros estamos en la de @jperotti, como esta todo por ahí? #barCampCba
nicolova RT @guillermocuello: Con @lenamillon@denisemazmanian@nicolova@caroraspo en el #barcampcba escuchando a @jperotti/ y @monibega (mariposas)
FonkyNero http://twitpic...- Escuchandolo al amigo @jperotti... #barcampcba
maxipe "Hay que mantener la santísima trinidad: ser creíble, rigurosos y atinados" @jperotti #barcampcba
sebamoreno RT @jmlucero: RT @maxipe: "Es inadmisible para un periodista ser analfabeto digital" @jperotti #barcampcba
FonkyNero Escuchandolo al amigo @jperotti...algo tarde pero la intencion es la que vale!!!
nicolova En un mundo donde la info abunda, debemos ser gestores de la info y lograr que la audiencia se sienta parte @jperotti #barcampcba
jmlucero RT @maxipe: "Es inadmisible para un periodista ser analfabeto digital" @jperotti #barcampcba
maxipe "Debemos lograr que la audiencia se sienta parte de la construcción informativa" @jperotti #barcampcba
decimetoni RT @maxipe: "La pregunta es por qué la gente ha cambiado el modo de informarse" @jperotti #barcampcba
maxipe "Es inadmisible para un periodista ser analfabeto digital" @jperotti #barcampcba
gcasado29 Por fin un periodista que reconoce que no nunca participaron en el desarrollo económico de un medio... @jperotti
maxipemaxipe "Los periodistas tradicionales nos alejamos del nuevo periodismo" @jperotti #barcampcba
FrancoG @jperotti: Pecados periodísticos: alejados de la capacitación, sociedad, profundidad, negocio y nuevo periodismo. #barcampcba
guillermocuello Con @lenamillon@denisemazmanian@nicolova@caroraspo en el #barcampcba escuchando a @jperotti
elfederiko Entramos en la charla de @jperotti con @MaxiLero #barCampCba
maxipe "Nos ajelamos de la calle y la gente nos respondió con blogs, twitter y coberturas en vivo" @jperotti #barcampcba
LenaMillon En el #barcampcon @guillermocuello, @denisemazmaniany @nicolova. Ahora hablando @jperotti del periodismo y su adaptación.
jmlucero La opinión pública murió, lo que hay hoy son audiencias @jperotti en #BarcampCba, apunte de @becube
nicolova La opinión publica murió. Hoy hay nichos de interés @jperotti #barcampcba
maxipe "Los periodistas estuvimos mucho tiempo alejados de la formación continua" @jperotti #barcampcba
soyjey Esta bueno lo que dice @jperotti pero no me parece nada novedoso... #BarCampCBA solo una opinión de simple espectador.
lisa_simpsonlk La agenda periodistica debe responder/adaptarse a los intereses de los usuarios y no al reves dice @jperotti #BarcampCba
maxipe "Cuando empezó esto, los periodistas hicimos lo contrario a lo aconsejable" @jperotti #barcampcba
CaroRaspo Comenzó la charla del groso de @jperotti en el #barcampcba =) con @p0nja de un lado y @koppel del otro =P
jmlucero En la charla de @jperotti, un poco de historia y análisis del rol de los comunicadores. Muy interesante.
rodriviola La gente joven se informa sobre lo que le interesa no sobre lo que le imponen vía @jperotti #barcampcba
maxipemaxipe "La gente jóven se informa más que uno, pero de lo que le interesa" @jperotti #barcampcba
maxipe "El diario ya no forma parte de la identidad de las nuevas generaciones" @jperotti #barcampcba
rodriviola RT @matias: En charla de @jperotti #barcampcba
nicolova Alguien tiene el diario de hoy acá? @jperotti. /cri cri cri #barcampcba
maxipe "La pregunta es por qué la gente ha cambiado el modo de informarse" @jperotti #barcampcba
nicolova Hoy los periodistas no somos el centro del ecosistema informático @jperotti #barcampcba
matias En charla de @jperotti#barcampcba
lisa_simpsonlk Escuchando la charla de @jperotti "Periodismo en las nubes" #BarcampCba
denisemazmanian Escuchando a @jperotti Arranco el #barcampcba :)
p0nja Escuchando a @jperotti de La Voz #barcampcba http://tweetph/...
nicolova Quiero un telex #barcampcba @jperotti
nicolova Que groso que hoy ya no recordemos los inicios de la informática. Escuchando @jperotti #barcampcba
andrespiazza @jperotti abre #Barcampcba en Auditorio (charla sobre Periodismo y la Nube). Me prometió dejarme la pantallahttp://tweetph/...
xmarcos Habla @jperotti en #BarCampCBA
maxipe Con @okeycomputer esperando la charla de @jperotti #barcampcba
marceloczarate En la primera charla con @jperotti... Periodismo en la nube... #barcampcba
Aclaración previa: alguien leerá esto y, con todo derecho, me preguntará quién me creo que soy. Responderé que esta es una modesta autocrítica sobre nuestro papel en el periodismo. Y lo hago desde que formo parte de la generación que atraviesa los turbulentos tiempos de la transición hacia nuevos modelos informativos y que no sabe bien cómo saldrá parada.
Acabemos ya con un mito: apenas con la convergencia de redacciones no iremos a ninguna parte. Quiero decir que es un concepto que, en soledad, poco aporta a la necesaria salvación del periodismo. Poco, muy poco. Juntar periodistas que provienen de distintas plataformas; cambiar de lugar escritorios; armar mesas que concentren las decisiones editoriales, comprar/usar las últimas herramientas tecnológicas disponibles son apenas algunas acciones, que algunos medios intentan con la clara intención de no caer al abismo al borde del cual los ha colocado una sociedad cada vez más hiperconectada. Que no están mal, claro, pero no radica ahí la única alternativa salvadora. Importante, pero no suficiente. Puede ser bárbaro que todos estemos juntos, que compartamos las horas de trabajo y que aprendamos el manejo de los programas más apropiados para trasladar las noticias a las audiencias. Pero no alcanza ahora ni va a alcanzar nunca. El problema parece estar, antes que en esas necesidades, en otras, más urgentes. Viejos peces de aguas calmas, los periodistas no aprendimos, como las truchas, a nadar en contra la corriente para preservar nuestra especie. Claro que no; después de todo, venimos de una industria que, por décadas, arrojó niveles de ganancias por encima de la media de cualquier otro sector económico. Pero, además, esa era de bienestar convirtió a los periodistas en factores de poder y les apoltronó los despachos del establishment, alejados de las calles donde una sociedad iba mutando hacia remozados modos de comunicarse. El cristal que rodeaba al palacio comenzó a resquebrajarse. Y, así, el balance arrojó una primera víctima: la credibilidad. Moribunda la confianza y con herramientas nunca antes en sus manos, la audiencia desplazó a los medios del centro de su elección. Caída de ventas, mercados publicitarios en fuerte baja, precios en alza del papel, acompañaron en la pendiente a diarios cuyo valor cultural era nulo para las generaciones más nuevas, mientras sus lectores tradicionales se van agotando en un ciclo biológico irreversible. Los periodistas creímos que construir un mensaje unidireccional o, apenas bidireccional si escuchaban alguna vez a la audiencia, era seductor para seguir formando “opinión pública”, sin entender que esa masificación de los receptores del mensaje había desaparecido. Y que el público, siempre varios pasos más adelante, había decidido convertirse en receptor, pero a la vez en fuente de la información. Caímos del Olimpo, desbordados por una realidad que se nos convirtió por momento en inasible. ¿Quién es el culpable de esta crisis tan profunda de la prensa? ¿Los empresarios? ¿O los periodistas? Las preguntas atraviesan el firmamento sin encontrar respuestas certeras, aunque sobran los diagnósticos. Se habla, entonces, del agotamiento de un modelo de negocios en una industria que maduró con rapidez inusitada desde la década de los ’90 hasta quedar al borde del electrocardiograma plano. Se habla, también, de la falta de comprensión de los periodistas sobre su inclusión en lo que es, mal que les pese a muchos conceptualistas radicalizados, un esquema productivo que va más allá de la fabricación de noticias y que debe ajustarse a una realidad empresaria. Tal vez ambas posturas tengan algo de razón. Como fuere, la realidad es demasiado agobiante como para discutir, a esta altura del partido, quién es el culpable. Los gurúes de un nuevo periodismo atinan a sugerir remozados modelos informativos y elevan sus voces en favor de una convergencia de redacciones que, sostienen, es la panacea para la resurrección de los medios. Sin embargo, no hay a la vista ningún esquema que pueda demostrarse, en esta corta etapa, como exitoso. Grandes proyectos periodísticos, montados sobre la presunción de un triunfo escrito de antemano, se derrumbaron sin más, a poco de nacer. Algunos tratamos de salir, casi irreflexivamente, disparados hacia un futuro que desconocemos porque ni siquiera lo hemos trazado en un plano teórico.
En el plano formativo, la realidad va muy por delante del modelo educativo que se sigue imponiendo para los futuros periodistas. La enseñanza analógica continúa mandando dentro de las escuelas de comunicación. Hay, con todo, experiencias interesantes, cuyo resultado final todavía está en ciernes. Y para los que ya ejercen, la capacitación no parece estar –por decisión de ellos mismos y de las empresas que conforman- entre las prioridades. Entre tantos datos que inundan la red sobre los números de las compañías de medios –costos de personal, gasto en papel, lectoría, audiencia, etc, etc.- no hay registro alguno sobre los presupuestos destinados a la formación continua. Pese a todo, nos sumamos a un coro que ordena: • Hay que aprender el relato multimedia. • Hay que estar en las redes sociales. • Hay que dialogar con las audiencias. • Hay que… Sí, hay que hacerlo. Pero no nos preguntamos a nosotros mismos: para qué, por qué y, centralmente, cómo. Las recetas pueden ser buenas si antes entendemos el medio en el que tenemos que movernos.
¿Conocemos lo suficiente a la audiencia?
¿Tenemos en claro qué es y para qué sirve la web? Y con seguridad las fórmulas serán mejores si antes dejamos de ser arrogantes y nos sumergimos en un debate que tenga como objetivo reconvertir el periodismo desde las bases. Porque, previo al daño que puede haber provocado Internet en los medios tradicionales, el socavón se produjo por una fuerte pérdida de calidad en los productos informativos. Un manejo de fuentes con mucha liviandad (o complicidad), falta de equilibrio en el tratamiento noticioso, la pérdida de la perspectiva que debe contener cualquier información. Un cóctel maldito que nos emborrachó y nos mantiene con resaca. Hoy nos sorprenden experiencias que buscan hacer transparente el trabajo en las redacciones, pero a partir de herramientas. ¿Es que alguna vez el trabajo del periodismo debió ser opaco? No debió, pero lo fue. Convertidos en cómplices de fuentes interesadas, capaces de comprar el alma del diablo, los periodistas convertimos a las salas de redacción en cenáculos donde se dirimían cuestiones de poder. Cuando nos dimos cuenta, estábamos en el crepúsculo. Y aún así, seguimos creyendo que permanecíamos allá arriba. Tal vez sea el momento de repensar al periodismo, pero desde abajo. De nuevo desde los cimientos de la sociedad. Esa es la convergencia necesaria: la que nos vuelva a unir a las raíces. Lo demás, deberá venir por añadidura.
Anoche, presentamos ante un grupo de bloggers y referentes digitales de Córdoba el rediseño de LaVoz.com.ar, que será puesto en el aire desde este lunes.
El proyecto, que tiende a convertir a LaVoz.com.ar en un medio más social y a disposición del usuario, como lo explica Juan Varela en Periodistas21, tuvo una excelente receptividad, como puede leerse en los twitteos que se hicieron desde el boliche del Cerro de las Rosas donde nos reunimos.
Un interesantísimo informe de Radio Televisión Española (rtve) sobre el presente de la prensa, los nuevos medios y las audiencias que se reconducen en busca de información. España, al final, no está tan lejos.
Esta vez participaron Gerardo Young (Buenos Aires), Hugo Macchiavelli (Buenos Aires), Silvina Martínez Chubut), Sandra Crucianelli (Bahía Blanca), Pedro Caram (Río Negro), Evangelina Quiroga (Catamarca) y María Rosa Di Santo (La Rioja), con la asistencia de Miguel Paschetta (Buenos Aires).
Nos preocupa que la mensajería instantánea, los mensajes de texto, y Facebook están arruinando nuestra intimidad, pero la investigación realizada por Stefana Broadbent muestra cómo la tecnología de comunicación permite cultivar relaciones profundas, trayendo amor a través de barreras como la distancia y las reglas del trabajo.
Hasta los medios que hablan de medios sucumben ante la crisis: cierra Editor & Publisher. Pese a que formaba parte de Nielsen Business Media, no entró en el proceso de desguace.Y cesa su publicación tanto en papel como en web. En síntesis, desaparece.
De tanto escribir obituarios sobre las muertes de los diarios, debió pbulicar el propio:
NEW YORK Editor & Publisher, the bible of the newspaper industry and a journalism institution that traces its origins back to 1884, is ceasing publication.
An announcement, made by parent company The Nielsen Co., was made Thursday morning as staffers were informed that E&P, in both print and online, was shutting down.
The expressions of surprise and outpouring of strong support for EP that have followed across the Web -- Editor & Publisher has even hit No. 4 as a Twitter trending topic -- raise the notion that the publication might yet continue in some form.
Nielsen Business Media, of which E&P was a part, has forged a deal with e5 Global Media Holdings, LLC, a new company formed jointly by Pluribus Capital Management and Guggenheim Partners, for the sale of eight brands in the Media and Entertainment Group, including E&P sister magazines Adweek, Brandweek, Mediaweek, Backstage, Billboard, Film Journal International and The Hollywood Reporter. E&P was not included in this transaction.
As news spread of E&P's fate, the staffers have been inundated with calls from members of the industry it covers, and many others, expressing shock and hopes for a revival. Staff members will stay on for the remainder of 2009.
Greg Mitchell, editor since 2002, has hailed the staff and accomplishments, including a dozen major awards and strong showing on the Web for many years. Some staff writers/editors have been at E&P for a quarter of a century. "I'm shocked that a way was not found for the magazine to continue it some form -- and remain hopeful that this may still occur," he said.
Editor & Publisher was launched in 1901 but traces its history to 1884 -- it merged with the magazine The Journalist, which had started on that earlier date.